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miércoles, 18 de enero de 2017

Buen vídeo ilustrativo.

Aquí mando un enlace, de la Manchester Metropolitan University, que remite a un vídeo donde se ilustran algunos de los conceptos de mecánica más importantes con vistas al análisis de la carrera.

CoP & Free Moment - Force Plates in Sport & Exercise




En el vídeo indicado se explica de un modo muy ilustrativo en qué consiste el centro de presiones. Se define como el punto de aplicación u origen del vector resultante de fuerzas del suelo sobre el corredor. En una ponencia hace 4 años, definí el centro de presiones como el promedio geométrico de los puntos de la planta del pie en contacto con el suelo, ponderado por las fuerzas verticales que operan sobre cada uno de estos puntos. El centro de presiones es, por tanto, una media geométrica ponderada por la fuerza y tiende a ubicarse cerca de aquellos puntos de contacto de la planta del pie con el suelo donde se acumulan mayores fuerzas.

Puede suceder, no obstante, que el centro de presiones se ubique en un punto del pie que no esté directamente en contacto con el suelo (en la superficie situada inmediatamente bajo arco plantar) o que sí lo esté pero con unas fuerzas de contacto mínimas, lo cual sucede cuando la mayoría de las presiones se reparten el el antepié y en el talón (cuando ambos están apoyados en el suelo), de modo que el promedio se situará en una zona media entre ambos.

En el vídeo se habla de cómo evoluciona el centro de presiones en una plataforma cuando tratamos de mantener el equilibrio sobre nuestros pies. Obviamente se va moviendo de forma caprichosa y describe líneas que no siguen ningún patrón claro.

Hay otro concepto que todavía no he tratado en el blog por la dificultad que conlleva, pero sí se trata en el vídeo y que en inglés se denomina "free moment". ¿Qué es el free moment? Es el momento de fuerza (que también podemos denominar torque o fuerza de torsión)  que opera alrededor de un eje vertical que atraviesa el centro de presiones. Se puede observar en el vídeo, con el ejemplo del impulso para dar un giro sobre uno mismo (alrededor de un eje vertical) en el aire, como actúa este momento de fuerza (torque) en torno a dicho eje. Se ilustra mediante un diagrama en que aparece la representación gráfica de la función torque-tiempo (impulso angular) a medida que se ejerce propulsión para una vuelta en el aire alrededor de eje vertical. Se puede ver que cuando se coge impulso rotando en sentido opuesto a aquel en el que se pretende dar la vuelta en el aire, el torque es negativo (actúa en un vector opuesto, y en la representación gráfica torque-tiempo se traza por debajo del eje de abcisas) mientras que cuando se propulsa para realizar el giro se rota en el mismo sentido en el que posteriormente se realizará el giro. El momento de fuerza aludido resultará de una combinación de fuerzas horizontales en sentidos diversos que dependerá sobre todo de los puntos de contacto del pie con el suelo y de la fricción en cada punto. Allá donde no hay fricción  no se generarán fuerzas horizontales.

Lo peculiar de este momento de fuerza que opera en el plano tranversal, es que viene condicionado por la acción muscular en torno a las diferentes articulaciones del cuerpo que permiten movimento en el plano tranversal, en  especial las acciones en torno a la articulación subastragalina y de la rodilla. En efecto, durante la carrera, cuando tiene lugar la consabida pronación y se activan los músculos supinadores, se está contribuyendo a generar el citado "free moment". En español lo llamaré torque reactivo en el plano transversal, aunque casi prefiero por su brevedad la expresión inglesa que es la que suscita consenso entre los que realizan estudios en plataforma de fuerza. Este momento de fuerza generará torsión en los huesos y es un parámetro que se tiene en cuenta a la hora de evaluar el riesgo de fracturas por estrés en la tibia.

sábado, 14 de enero de 2017

5 consejos técnicos para corredores.

1. Por contradictorio que puede parecer con el título de este artículo, el primer consejo es que no sigas ningún consejo técnico demasiado concreto del tipo " eleva más las rodillas", "bracea con más intensidad",  "aumenta la cadencia", "no aterrices de talón", etc. Esos consejos carecen de fundamento te los dé quien te los dé. Por mi parte, nunca doy consejos de ese tipo. Lo hacen muchos entrenadores, incluso en competiciones, cuando su atleta más se tiene que olvidar de como corren. No funcionan nunca.

2.Corre con zapatillas con poca suela y poco drop (diferencia de grosor entre la suela del antepie y del talón). No es necesario que estén amortiguadas, pero eso sí, que la suela sea mínimamente flexible para que los dedos se puedan flexionar durante la fase propulsiva del apoyo. No es necesario que sea muy flexible, pero al menos que no sea como una porción de pan seco.

Por otra parte, evita el calzado demasiado blando en su armazón. Ya le darás forma poco a poco con el uso. Que sea de armazón consistente no quiere decir que apriete. Busca que no sea demasiado estrecha en la puntera. En el empeine mediante los cordones podrás ajustar el grosor y ajustar y atar bien los cordones para que el pie no baile dentro de la zapatilla. Tampoco hace falta que los cordones aprieten mucho, pero sí un mínimo para que el pie y la zapatilla formen uno. Si quieres el pie libre, no compres minimalistas; corre descalzo por terrenos que lo permitan sin hacerte daño. Si quieres unas minimalistas, que sean de trail, al menos son más sólidas de armazón. El problema de las zapatillas minimalistas es que tienen un armazón muy frágil. Sueles acabar con tomates en ellas, como los calcetines de Wolfowitz, el ex presidente del Banco Mundial, que se vieron cuando tuvo que descalzarse entrar en una mezquita en Turquía. En el caso de las minimalistas, y más para correr, lo de los tomates lo veo más que un problema estético un problema de estabilidad.

3. Si has oído eso de que "no hay que aterrizar con el talón porque es lesivo" no hagas demasiado caso. Generalmente los que corren aterrizando con el talón no se lesionan más que los que no lo hacen. ¿Sabéis por qué? Porque van más lentos y suelen llevar calzado amortiguado. Pero si eres talonador no te lances mañana a porfiar en que lo primero que toque el suelo sea la superficie de tu antepié. Si no eres talonador, no te felicites por no serlo. Quizá estés en peor situación que los que aterrizan de talón. No aterrizar con el talón no significa correr bien. Hincar el talón, igual que hincar el antepié como una bailarina no es eficiente. En lugar de hincar el talón, sería preferible lamer el suelo con el talón. Eso es otra cosa.

Pero es fácil hablar y más difícil hacer. ¿Crees que talonas y te gustaría dejar de hacerlo? Pues bien, mi consejo es que sigas talonando. Eso sí, te pondré un requisito adicional. Que observes cómo lo haces, cómo está tu rodilla cuando aterriza. Los corredores que talonan suelen hacer del correr una prolongación del andar. Al caminar, aterrizamos con el talón cuando la rodilla está casi extendida, pero hay una salvedad: al caminar, en la fase de aterrizaje con el talón, el otro pie está en el suelo impulsando. Además, no se trata de un aterrizaje, puesto que al caminar no hay fase aérea. Al correr sí.

Fíjate como aterrizas con la rodilla en casi completa extensión y poco después de aterrizar, flexionas la rodilla para permitir que toda la planta del pie contacte con el suelo. Igualito que cuando caminas. Si esa flexión la hubieras hecho en el instante del aterrizaje, y no después, ya no habrías aterrizado con el talón, sino con toda la planta de la zapatillas. Verás como cuando flexionas muy ligeramente la rodilla, lo mínimo perceptible, nada de exageraciones, insisto, ¡lo mínimo!, verás que ya no sientes la presión en el talón, sino el la parte media del pie. Es un avance. Ya no talonas. Y no te supone ningún esfuerzo. Sobre todo, no intentes que tu antepié sea lo primero en tocar el suelo. Deja que sea esa mínima flexión de rodilla unas milésimas de segundo antes de aterrizar la que haga el trabajo por ti. Intenta si quieres seguir aterrizando con el talón, pero con este consejo ya te va a resultar tan incómodo que vas a dejar de hacerlo.

Una cosa importante. Lo de flexionar las rodillas no es como dicen algunos libros populares, para amortiguar. Eso es un mito. De hecho, cuando estás con las rodillas extendidas, con una flexión de 10 grados de rodilla ni siquiera pierdes estatura. Si no pierdes altura no amortiguas. Pruébalo por ti mismo. Las rodillas no son para amortiguar. Lo que permite una muy pequeña flexión de rodilla es aterrizar con el antepié sin poner el pie como una bailarina (en flexión plantar excesiva, con los gemelos y sóleos acortados, muy incómoda de soportar y un dispendio de energía).

Es un mito eso de que para no aterrizar con el talón hay que hacer un acondicionamiento previo. Hay que hacerlo si queremos aterrizar como bailarinas de ballet, pero estaremos de acuerdo que eso no es lo que conviene hacer. Una vez que con esa mínima flexión apoyas plano y sientes la presión en la zona de media a delantera de tu pie y no en el talón, hemos hecho un gran avance. Ya no eres talonador. ¿Quieres aterrizar tocando sólo con el antepié? No vale la pena. Eso lo dictará tu forma física y la velocidad de carrera. A ritmos de 4' el kilómetro un apoyo plano es perfecto. Si corres un 400 a un minuto entonces es probable que ya el talón no toque el suelo, especialmente si lo haces con unas zapatillas de muy poca suela. Y si con el tiempo, la mejor forma física y porque eres capaz de llevar un ritmo alto, vas flotando zancada tras zancada sobre una balsa sobre la que vas aterrizando de antepie, entonces te felicito, pero no busques eso. Eso sólo te lo dará el entrenamiento concienzudo ( que no rudo) y el tiempo.

El problema de muchos corredores que dejan de talonar es que hacen todo lo demás como cuando talonaban con la única diferencia de que aterrizan de antepie. Entran con el pie en punta, como si fueran a descender pisando unos escalones muy estrecho donde no les cupiera el pie. Así lo único que logran es que el talón no toque el suelo y nada más, pero el derroche de energía es considerable, puesto que en flexión plantar el músculo está muy acortado y necesita inervar muchas fibras para generar la fuerza requerida.

4. Los llamados ejercicios de técnica de carrera no se realizan para descomponer el gesto deportivo y hacerlo por partes. Eso puede servir en remo, en natación, en ciclismo. En atletismo no. Los típicos skiping, talón-glúteo, etc. son antes bien ejercicios de calentamiento, estiramientos activos, pliometría ligera, que redundan en que corramos mejor porque estimulan nuestros músculos -especialmente si los hacemos a conciencia y tras un calentamiento mínimo-.

Importante: un buen calentamiento es el mejor entrenamiento técnico. Calentamiento progresivo. Correr no más de 6 minutos, a ritmo muy suave, el resto gimnasia, con isométricos, acto seguido vamos incorporando ejercicios con movilidad, primero suave, luego cada vez más dinámicos, balanceos, estiramientos activos, skipings, multisaltos, vallas, marcha (sí ,lo aconsejo, marcha atlética en el calentamiento, estupendo para estimular los tibiales, el vasto interno, los glúteos y el arco plantar). Cada ejercicio debe ser más dinámico e intenso que el anterior, pero con una progresión suave, sin tensiones.

Otra cosa: en esto de correr el tiempo lo es todo. Un buen entrenamiento es 1 hora de calentamiento y 45 minutos a lo sumo de entrenamiento en sentido estricto, y de 10 a 20' de carrera post entrenamiento y estiramientos sin tensar la cuerda, nunca mejor dicho (en referencia al músculo). A la mínima tensión, no ligeramente incómoda, pero sí muy incómoda de mantener o dolorosa se para. Siempre de menos a más. ya sabemos que dedicar 3 horas en una sola jornada de entrenamiento no es factible para la mayoría, pero sería lo ideal en cada sesión. Es decir, el entrenamiento en sí sería lo que menos tiempo debe ocupar.

5. Los brazos, ni con las manos tocándose las axilas, ni con las manos colgando como orangutanes. Ni mucha flexión, ni poca. La justa. Depende del ritmo al que corramos. A más ritmo, más braceo, más ángulo en los codos. Pero eso ya nos lo dicta el cuerpo. No nos lo tiene que decir ningún entrenador. Los atletas con instinto ya saben qué braceo le conviene a cada ritmo. Sucede de forma automática.

¿No se dice que las personas tímidas o los malos bailarines no saben qué hacer con sus manos? Quizá porque piensan que se las pueden mirar. Olvida tus manos por un momento y cualquier consejo que te hayan dado. Cuando empieces tu siguiente carrera, observa lo que hacen tus brazos durante un rato sin juzgarlo. Luego piensa en qué harían si fuera la primera vez que corrieras. Déjalos que cuelguen sueltos, caídos. Verás, sin necesidad de que te lo diga, como tienden a flexionarse porque vas a un ritmo de calentamiento y no te sientes cómodo con ese bamboleo. No coordina bien con tus pasos. Tus brazos se flexionarán solos y adoptarán un braceo más rítmico, pendular, cadencioso. Adoptarán la flexión que más les convenga. En cuanto a las muñecas, no dejes que se bamboleen. Ese movimiento amanerado de muñecas, que algunos llaman "correr con las muñecas relajadas" es una de las mejores maneras de disipar energía corriendo. Las muñecas deben estar firmes, pero no tensas.

Una cosa que puedes hacer es dejar que 4 dedos de tu mano-con excepción de pulgar- toquen mínimamente la palma, como acariciándola. Deja que el pulgar repose sobre el índice, pero sin apretar. Sólo con eso, tus muñecas estarán firmes pero relajadas. Relajadas mientras no aprietes. Al fin y al cabo, los flexores y extendores de los dedos inciden en la flexión palmar y flexión dorsal de muñeca. Además, al estar suavemente agrupados, también evitan movimeintos indeseados de inclinación cubital o radial de tus muñeca (lo que harías con tus muñecas si tocaras o cuando tocas la batería). Lo importante, insisto, es que el contacto entre dedos y palma de tu mano y de pulgar sobre índice sea suave. Prueba correr así.

Luego observa si es cierto que tus muñecas están más firmes. Verás que sí. Si ya lo estaban, en todo caso tus antebrazos estarán más relajados, y por extensión, lo de más arriba, tu cabeza, tu cuello y tus hombros. Si sigues observando, verás como es posible que cuando tu brazo se balancea hacia delante, tus dedos se despegan de la palma de la mano y el pulgar del índice, mientras que cuando balanceas el brazo hacia atrás tus dedos se vuelven a agrupar (con un contacto suave, sin apretar, debo insistir). También observarás que el brazo que se balancea hacia delante lo hará con ángulo más agudo de codo, mientras que cuando lo hace hacia atrás el codo se extenderá por unos instantes para luego volver a la flexión. Por razones mecánicas, el balanceo hacia atrás de las extremidades barre un área más amplia que el braceo hacia delante. Eso se explica porque tranferimos a nuestras extremidades el momento angular del cuerpo, para que el tronco mantenga su posición erguida, no caigan hacia delante.

Con el tiempo verás que vas adoptando tu braceo más eficiente. A menudo es más importante entrenar el instinto que entrenar en base a consejos. Un paso más: tu cabeza y tus hombros. Deja que la cabeza repose sobre tus hombros y permite que tus hombros dejen caer tus brazos con naturalidad. ¿Que los tienes caídos y te ves más atractivos con los hombros levantados o echados para atrás? Cambia de padres. Pero si quieres correr bien, deja que los hombros y las escápulas se relajen. Confórmate con la forma de cuerpo que la genética te ha dado. Tu correr lo agradecerá. Cuando estamos de pie relajados, puedes observar que lo único que caería si no hubiera acción muscular es la cabeza. Las rodillas están en tal posición que no requieren ni de flexores ni de extensores. Lo mismo pasa con tobillo y caderas. Lo único que necesita que se sostenga con acciones musculares perceptibles es la cabeza y la mandíbula (para que no se te quede cara de lelo). Pero no por eso estás notando un sobreesfuerzo en tu nuca ni apretando los dientes. No es necesario que lo hagas. Ni tu mandíbula ni tu cabeza van a caer.

Siente también en torno a tus vértebras lumbares y torácicas como tu tórax rota con respecto a la pelvis. Siéntelo y percibe que esa rotación de tórax sigue la misma cadencia que el balanceo de brazos y piernas. Cuando tu brazo derecho se adelanta y el izquierdo se balancea hacia atrás, tu tórax gira hacia la izquierda con respecto a la pelvis. Eso es porque tus vértebras rotan. Cuanto más relajada esté tu zona abdominal, más rango de rotación tendrás y más fluido será tu correr. Ello es debido a que en extensión de vértebras lumbares, sus apófisis articulares están prácticamente selladas y no dejan que unas vértebras roten sobre las otras en torno a su eje longitudinal (el eje paralelo a la columna, es decir, el eje vertical o superoinferior).

Con el tiempo verás como, sin que tu te hayas dado cuenta de por qué, tus escápulas irán más altas y relajadas y tu cabeza parecerá que reposa sobre tus hombros como una tortuga, pero aun así tu cuello estará relajado.  Esta posición de la cabeza sobre los hombros sólo tiene sentido cuando tienes los brazos colocados en posición de caminar o de correr, es decir, en balanceo. El trapecio tirará de las escápulas, y sostendrá tus cervicales, de modo que tu cabeza estará mejor sujeta y podrá dejarse caer sobre los hombros. Si estás sentado a una mesa no te sucederá, porque tu trapecio no estará en acción. ¿Crees que se te tensarán los trapecios? A mucha gente le pasa, pero no por correr. Cuando corres, piensa que en la fase aérea, al no haber contacto, tus brazos no pesan respecto a la caja torácica, porque ambos caen a la vez (estar en fase aérea es como estar ingrávido), de modo que al menos cada zancada tus trapecios se pueden relajar. De hecho la sangre circula más. De modo que, tranquilo, sólo parecerás cuellicorto cuando corras. El peso de tu cabeza junto con las cervicales tirarán de las escápulas hacia arriba, lo que permitirá más amplitud en el balanceo de tus brazos y, sobre todo, más relajación en cada una de las amplitudes que puedas mantener de forma natural al ritmo que hayas elegido correr.


*Por último, tira a la basura libros como "El correr Chi" o "Método Pose". Si funcionan es por placebo, y eso a lo sumo son tres días. Carecen de todo rigor científico y, lo que es peor, de la intuición que tiene un buen entrenador o asesor. Prueba si te encuentras con ganas alguna de estas cinco pautas. Creo que alguno de ellos puede resultar revelador. En todo caso se trata de unas orientaciones, tan poco específicas, tan poco taxativas, tan poco dogmáticas, que como poco, no hará daño a quien experimente con ellas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Aclaraciones en torno al concepto de fallo muscular.

La expresión fallo muscular no procede del ámbito de la fisiología, sino de la educación física, el entrenamiento, el culturismo, etc... Del mismo modo que la expresión "síndrome metabólico" no nació en el ámbito de la fisiología ni la patología, sino en la estadística médica y en la medicina aplicada a la nutrición.

En el fitness se suele hablar de fallo muscular cuando en un determinado ejercicio somos incapaces de realizar una repetición más. ¿Por qué no podemos realizar la siguiente repetición? Porque el músculo falla. Parece obvio, pero no lo es. En realidad el fallo muscular puede tener lugar desde la primera repetición, aunque acabemos haciendo 10. Porque en los ejercicios con repeticiones se suele tener en cuenta el peso que movilizamos y las repeticiones, pero no se suele tener en cuenta la aceleración que se le imprime al artefacto en cada repetición. Tampoco se tiene en cuenta que no es el músculo lo que falla, sino determinadas fibras de él. Y que el fallo o agotamiento de las fibras a menudo tiene lugar desde las primeras repeticiones dando lugar a que otras fibras las releven y el ejercicio pueda continuar. Sólo cuando un elevado porcentaje de fibras han "fallado" y las que las podrían relevar están agotadas, se produce el colapso y resulta imposible realizar una repetición más.

Por ejemplo, en la halterofilia si no se imprime una fuerza explosiva en el arranque inicial, es imposible levantar la barra con discos por mucha fuerza de que dispongamos. En cambio, en press de banca se pueden ver levantamientos con una acción muscular concéntrica de escasa aceleración, es decir, cuasiisométrica. Aunque no le demos demasiado impulso inicial al artefacto, es posible seguir empujando a baja velocidad. Se puede ver que no todos los ejercicios son iguales. Incluso hay ejercicios en que el peso no es relevante; por ejemplo, en los lanzamientos horizontales de balón medicinal, donde lo que importa es la masa del balón y la aceleración que se le imprime.

Otra cosa es que no se tiene en cuenta es que podemos estar generando puntualmente (no en todo el recorrido pero sí en determinadas fases de él) más fuerza levantando 70%1RMax con la máxima aceleración posible (es decir, con la velocidad de ejecución más alta o el tiempo de ejecución más breve, dicho de diversos modos, para que se me entienda) que levantando 90%1RM con mucha lentitud.

Otra cosa que podemos observar, cuando alguien hace varias dominadas explosivas, es que a partir de un número determinado (según el perfil de de fuerza y resistencia de quien la ejecuta) la dominada es cada vez más lenta, es decir, que lleva cada vez más tiempo. ¿Qué significa eso? ¡Que ya habido fallo muscular! Algunas de las fibras de contracción más rápida e intermedia (FTIIb y FTIIa) sencillamente no generan contracción, se inhiben. Es decir, que ya ha habido fallo muscular incluso cuando podemos realizar 4 o 5 repeticiones adicionales.

Cuando se entrena a la hipertrofia (entrenar a la hipertrofia nuevamente es un concepto de fitness, no de la fisiología) con repeticiones entre 8 y 12 (que es lo estándar en fitness, aunque la fisiología no dictamina nada al respecto) aunque cada repetición se realice a la misma velocidad y no sea visible el fallo muscular porque todas las repeticiones se puedan completar, de hecho sí que ha habido fallo muscular. Como este tipo de ejercicios se suele realizar a una velocidad de ejecución intermedia y ritmo constante, lo que suele suceder es que tras 6 o 7 repeticiones las diferentes fibras del músculo se vayan relevando entre sí, de modo que ninguna de ellas realiza las 12 repeticiones.

Es importante entender que los músculos no son un bloque donde se puede escoger la fuerza de contracción. Esta fuerza depende del número y el tipo de fibra que se incorpore al ejercicio. En los ejercicios de baja intensidad pocas fibras se incorporan al ejercicio, y en determinados ejercicios muy intensos se incorporan la mayor parte (nunca todas, ya que nuestro organismo dispone de mecanismos inhibitorios que sólo se desactivan en casos de enorme motivación, agresividad o desesperación en situaciones límite, llegando incluso a desgarrar tejidos).

En definitiva, que no es el músculo lo que falla. Son determinadas fibras que integran ese conjunto que denominamos músculo. Cuando corremos carrera continua lenta o intermedia a ritmo de máximo estado estable (es decir, la velocidad más rápida que se puede mantener sin que el lactato se vaya acumulando), una de las razones por las que empezamos a generar lactato a partir de 40 minutos a 1 hora aun sin incrementar el ritmo, es que las fibras lentas y las intermedias se agotan y comienzan a entrar en acción fibras de contracción rápida, que por su propia estructura tienen pocas mitocondrias y que no pueden realizar el ejercicio mediante la vía oxidativa, de modo que se activa en mayor medida la vía anaeróbica. He aquí un caso de fallo musular en toda regla. En realidad, más que de fallo muscular, fallo de fibras musculares concretas. No es el músculo lo que falla, son sus fibras o grupos de fibras, que ya no responden al impulso neural a causa de la fatiga (todavía falta mucho para saber qué es exactamente la fatiga en todas sus manifestaciones).

jueves, 3 de marzo de 2016

Análisis de fuerzas y anatomía funcional; dos ejercicios para resolver con los lectores de este blog.

En los últimos años proliferan muchos libros de "running" y pocos o ninguno con contenidos técnicos. La mayoría son rutinas prefabricadas, autobiografías de corredores con más o menos éxito y, los menos, libros de atletismo. Es en estos últimos donde realmente se lleva el entrenamiento y la competición al nivel más cercano a la perfección.

Aun así, también están apareciendo recientemente libros sobre anatomía funcional: anatomía del corredor, anatomía del yoga, etc... En estos libros se trata de analizar la incidencia de los músculos en la disciplina en cuestión y ejercicios que pueden tener una buena transferencia a la carrera. En librerías tuve la oportunidad de hojear un libro de estas características y su contenido fue bastante decepcionante: los ejercicios que contienen, escasos, mal explicados y pocos argumentos para prescribirlos; su explicación mediante análisis de fuerzas musculares y articulares, inexistente.

Luego hay otra serie de libros que no son ni de entrenamiento, ni autobiografías de corredores, que están a caballo entre la fisiología y el entrenamiento. Son los que denomino libros de anatomía funcional. Éstos no se limitan a dibujar dónde se ubican los músculos, sino que tratan de determinar lo que hacen los músculos en diversas posiciones articulares y situaciones de partida. Hay músculos que en una determinada posición pueden ser adductores, pero llevados a otro ángulo articular distinto pueden actuar como adductores.

Pues bien, dentro de estos libros de anatomía funcional los hay muy interesantes. El más clásico y quizá más utilizado en las facultades de medicina desde mediados de la década de 1970 están los tomos de fisiología articular de Adalbert Ibrahim Kapandji que ha sido una suerte de Da Vinci moderno, al que han acusado de hacer biomecánica puramente teórica (no experimental) de lo que él se defiende con bastante razón diciendo que las grandes teorías siempre se hacen en los cerebros, a lo sumo con ayuda de papel y lapiz. El trabajo experimental debe venir después para comprobar si la teoría tiene solidez.

A hilo de la antomía funcional, el objeto de mi entrada de hoy es proponer al lector dos ejercicios e invitarle encarecidamente a que participe y aporte ideas para que, entre todos, podamos esclarecer los elementos esenciales y darle una solución. Esto, obviamente, no es una academia, pero un blog y las redes sociales también pueden servir para abrir nuevas perspectivas en el estudio y compartir ideas.

Al fin y al cabo, hay pocos ámbitos donde no se quiera proteger el trabajo de las personas con derechos de autor, de imagen, patentes, modelos industriales, marcas, y demás figuras de propiedad industrial. Por suerte la ingeniería y la anatomía son disciplinas centenarias sobre las que lo esencial está escrito, pero de las que faltan muchas consecuencias por extraer y muchos errores por desentrañar. A continuación voy a proponer dos ejercicios.

EJERCICIO 1.


En la imagen aparecen el esqueleto de una persona en pie sosteniendo su peso con las rodillas flexionadas. Para simplificar y para facilitar la inclusión de flechas (vectores) y texto, no aparece ni la pelvis, ni el tronco ni la otra extremidad inferior. Aquí nos centramos en la rodilla. Nótese que la rótula está más alta de lo normal en esta posición. Esto se debe a que se basa en una fotografía de un fémur de un modelo anatómico donde la rodilla aparece fusionada al fémur. No tendremos en cuenta este detalle en la resolución del ejercicio.

Vamos a explicar qué significan las flechas o vectores. Aquí los vectores representan fuerzas. Los dos vectores rojos situados en el tobillo y en la cadera, representan las fuerzas respectivamente generadas en el sóleo (abajo) y glúteo mayor (arriba). La línea vertical verde punteada (o discontinua) que cruza aproximadamente los ejes de las articulaciones de tobillo y cadera, es la línea de fuerza de la gravedad. Los vectores negros son las dos fuerzas en que se descompone el vector rojo. Como se puede ver una de los vectores negros es prácticamente longitudinal a las diáfisis (parte alargada del hueso) del fémur y el conjunrto tibia-peroné. El otro vector perpendicular al anterior será el que provocará rotación: en el caso de la cadera, llevando el fémur hacia atrás; en el caso del tobillo (articulación tibio-astragalina), llevando la tibia hacia atrás. Por último, aparece una flecha con fondo naranja y contorno rojo a la altura de la rodilla, que nos quiere indicar que la concurrencia de fuerzas de sóleo y glúteo llevará la rodilla hacia atrás provocando extensión de rodilla.

A continuación reproduzco un texto que es la traducción de un buen libro -en lengua inglesa y con más de 5 ediciones- de dos fisioterapeutas (mujeres) norteamericanas. Hago notar que la ilustración que se ha mostrado con anterioridad es una adaptación de la ilustración que estas autoras incorporan al texto que voy a transcribir. Dice lo siguiente:

El sóleo y el glúteo mayor son músculos que no cruzan la articulación de rodilla. Sin embargo, incurriríamos en una omisión si no mencionáramos su función sobre la rodilla durante las actividades en que el peso corporal incide sobre éstas (weight bearing activities). [...] Con el pie fijo en el suelo la contracción del sóleo puede asistir en la extensión de rodilla tirando de la tibia hacia atrás. [...] El glúteo mayor, de modo similar a como hace el sóleo, puede asistir en la extensión de rodilla. Es bien sabido que el glúteo mayor con su gran masa funciona bien como extensor de cadera. Con el pie apoyado en el suelo, la acción del glúteo influirá todas las articulaciones que se sitúan por debajo. En este caso, su contracción producirá extensión de rodilla y flexión plantar.

Preguntas que se formulan.

1. Tal como pasa la línea discontinua verde de la gravedad por los ejes de las articulaciones de cadera, rodilla y tobillo: ¿sobre qué articulación producirá la gravedad más fuerza rotatoria?

2. ¿Se puede mantener la posición de la ilustración sin accionar el cuádriceps, únicamente con la acción conjunta de glúteo mayor y sóleo?

3.En el texto en cursiva, ¿están diciendo las autoras que en la posición de la ilustración tobillos, rodillas y caderas operan como una cadena cinemática cerrada en el plano sagital? ¿Qué es una cadena cerrada?

4. Por las pocas pistas dadas, ¿podrías decir de qué libro y qué autoras se trata?

Sólo las tres primeras preguntas son las que se van a debatir. La cuarta es mera anécdota, por si alguien puede tener una idea de dónde se encuentra este texto y una imagen análoga a la que aquí se ha plasmado.


EJERCICIO 2.

Tema:
-Ley del paralelogramo en la suma de vectores.
-Cómo la acción conjunta de gemelos e isquiotibiales puede contribuir a la extensión de la rodilla.


La ley del paralelogramo es un método empleado para la suma de vectores cuando éstos tienen diferentes direcciones. Desde el extremo o punta de cada vector se traza una línea discontinua paralela al otro vector. Donde esas líneas discontinuas se cruzan deberá situarse la punta o extremo del vector resultante. El origen debería coincidir con el origen de los dos vectores.

Preguntas que se formulan.

1. De modo análogo a lo que preguntaba en el ejercicio anterior, ¿es aquí necesaria la acción del cuádriceps para mantener la posición, teniendo en cuanta que el sujeto en cuestión está de pie con las rodillas flexionadas y soportando su propio peso (la línea de gravedad es idéntica a la del ejercicio 1)?.

2.¿La ley del paralelogramo ha sido aplicada correctamente? ¿Pueden la acción conjunta de isquiotibiales y gemelos llevar la rodilla hacia atrás provocando una extensión de rodilla? ¿Es posible que en una posición estática como la de la ilustración, la acción sinérgica de dos flexores de rodilla como isquiotibiales y gemelos pueda contribuir a generar fuerza extensora de rodilla y así evitar que el ángulo de la rodilla se incremente; acaso la acción conjunta de gemelos e isquiotibiales no debería antes contribuir a incrementar la flexión de rodilla?

3. (Esta pregunta es común a los dos ejercicios). ¿Qué crees que ocurriría en los cuerpos que aparecen en ambas ilustraciones en ausencia de un extensor de rodilla como el cuádriceps, en el caso de que tanto los flexores plantares como los extensores de cadera mantuvieran su longitud o incluso se acortaran para incrementar la flexión plantar y la extensión de cadera?

viernes, 26 de febrero de 2016

Aspectos concretos del libro en preparación.


Before starting, I' like to greet the readers from non Spanish-speaking countries. Specially to the Ukranian readers, which is the country with more readers this month, followed by USA, Russia and Germany. I' m pleased with the large number of people from these countries reading this blog. I wonder wether you-all, readers of these countries, are reading this blog in Spanish or translated to English or to your native language. Your comments will be wellcome.

Aprovecho esta entrada para anticipar algunos de los asuntos y contenidos del libro. Algunos han sido tratados en el blog.  Otros serán completamente nuevos.

Creo necesario hacer un desglose de aspectos singulares que van a entrar porque en el índice no se especifica lo suficiente. Entro los asuntos a tratar están:

-Técnica de carrera frente a técnica de otros deportes. La peculiaridad del entrenamiento de la técnica de carrera.
-El error cuando se habla de fase excéntrica y fase concéntrica en un ejercicio o acción deportiva. La confusión de fase de deceleración y aceleración de la carga o artefacto con la acción excéntrica y concéntrica respectivamente, da lugar a no pocos equívocos en el análisis mecánico y anatómico funcional en el correr y en otros ejercicios donde hay una secuencia estiramiento-acortamiento.
-La paradoja de los extensores (viejo tema conocido por aquellos que hayan indagado en materia de mecánica y técnica de carrera) resuelta. Realmente cuando una materia se conoce bien, las paradojas desaparecen y la palabra paradoja pasa a utilizarse para encabezar una materia de una forma llamativa para el lector.
-Gráficas de tendencia sobre tiempo de fase aérea, tiempo de apoyo, cadencia y amplitud de zancada a distintas velocidades.
-Análisis sobre la relación entre fuerza y velocidad de la acción muscular, con gráficas de tendencia y distintas posibilidades de entrenamiento de la fuerza.

Creo que todavía hay muchos aspectos mecánicos no resueltos satisfactoriamente por los especialistas, a pesar de haber en el mundo físicos que han resuelto problemas mucho más complejos. Quizá no se haya prestado el debido tiempo o la debida atención al correr y nos quedamos con la primera impresión de lo que ocurre. O quizá quien puede entender bien la ingeniería, no conoce bien la anatomía y viceversa. O quizá porque todavía esté en mente que los músculos realizan aquellas acciones que los libros de anatomía nos dicen y no aquellas que nosotros podemos determinar analizando la trayectoria de las fibras musculares en relación al eje articular.

Por ejemplo, en el libro se tratarán asuntos tales como: ¿cuándo comienza a extenderse la rodilla en la carrera a velocidades submáximas? ¿Es posible que la rodilla comience a extenderse antes de que finalice la fase de amortiguación y mientras todavía el centro de masas está descendiendo? ¿Hay músculos que se activan concéntricamente en la fase de amortiguación y músculos que se activan excéntricamente en la fase propulsiva?

Habrá gráficas sobre incidencia de las fuerzas en el corredor en distintas fases de la zancada. Habrá vistas laterales y aéreas, donde se pueda apreciar la variedad de fuerzas rotatorias que inciden en nuestra cuerpo en su eje longitudinal. Incluiré un apéndice con conceptos de mecánica y un glosario. Lo veo preferible a estar todo el tiempo intercalando explicaciones.

El otro día un lector me comentó si haría referencia a tipos habituales de corredor. Mi incención es que, más que una etiqueta, uno pueda llegar a saber por qué esos corredores típicos (esos que entran de talón, esos que despliegan la pierna avanzada muy rápido como si le quisieran dar una patada a un balón en el suelo) hacen lo que hacen. Quizá haya un motivo mecánico que explique gestos que se desvían de la media. Quizá dichos gestos atípicos se deban a asimetrías, o bien a que las direcciones de los ejes articulares en su cuerpo o los ángulos entre ciertos huesos -como el que existe, por ejemplo, entre tibia y femur- difieren de los sustancialmente promedios. O quizá sea un gesto forzado por algún entrenador o algún compañero en algún entrenamiento. A veces la corrección de formas de correr atípicas nos llevan a otros vicios. Por ejemplo, muchos corredores que entran de talón, al ser corregidos pasan a entrar de punta de una forma rígida y antinatural. Muchos de estos y otros asuntos análogos serán tratados en el libro. Así como aquellos otros relevantes que se me vayan ocurriendo hasta la fecha de publicación..